Saltear al contenido principal

El caballo es un mamífero del grupo de los herbívoros. Es un animal de pasto con un sistema digestivo adaptado para consumir altos niveles de fibra vegetal por lo que no respetar este hecho, puede causarle graves trastornos digestivos y hasta la muerte.

En efecto, el caballo no tolera grandes raciones de alimentos concentrados ni bajos niveles de forraje/heno. Si queremos disfrutar durante muchos años de un caballo sano, que rinda en el trabajo, nuestra prioridad debe ser proveerlo de una ración alimenticia equilibrada que además minimice la aparición de estos desórdenes digestivos.

Pero, ¿cómo hacemos esto? Formular una dieta o idear una alimentación que cubra todas sus necesidades energéticas y vitamínicas no será tarea fácil; algunos lo consideran una mezcla entre arte y ciencia porque en muchas ocasiones lo que funciona para un caballo, no funciona para otro. ¡La nutrición equina no es una ciencia exacta!

Realmente en nuestro país se ha escrito relativamente poco respecto a cómo alimentar correctamente a estos animales y la documentación publicada, en su mayoría, está en inglés. Si además tenemos en cuenta que muchos aficionados, criadores y en general gente del mundo del caballo, se basan en conceptos errados transmitidos por tradición de una generación a otra, entonces nos encontramos con las malas costumbres.

Estos malos hábitos en el manejo de la alimentación equina, no sólo repercuten en el rendimiento del caballo, impidiendo por ejemplo que desarrolle la masa muscular necesaria para el trabajo exigido, sino que además ponen en riesgo su salud porque no olvidemos que  un caballo obeso, no es sinónimo de saludable. Esto es especialmente importante en el caso de potros en crecimiento ya que un adecuado manejo del potro y su alimentación serán la clave para un futuro desarrollo músculo-esquelético y un rendimiento en el esfuerzo, correctos.

Hoy en día, existe tanta información y variedad de productos que esta tarea puede convertirse en un verdadero quebradero de cabeza.

Por lo tanto, la idea presente aquí es transmitir información actual y veraz; con herramientas prácticas que te permitan ser creativo a la vez que cauteloso, a la hora de alimentar a tu caballo de forma saludable.

Nuestra finalidad es conseguir caballos físicamente fuertes y sanos, con el correspondiente reflejo en su pelaje, crines y cascos; desmitificando falsos conceptos y contribuyendo al bienestar físico y emocional de estos maravillosos animales.

Para que un caballo (y por ende sus pies) esté sano es imprescindible que su dieta sea equilibrada, es decir, ésta debe cubrir las necesidades nutricionales y fisiológicas del individuo en cuestión. Pero ¿cómo podemos determinar si un caballo está recibiendo lo que necesita antes de que, tanto el déficit como el exceso, haya empezado a presentarse en forma de patología?

Los pasos son los siguientes: primero hemos de conocer el peso del caballo, trabajo que realiza y condición corporal que tiene.

  • Todo propietario debería saber el peso su caballo pues no solo es imprescindible para crear una dieta adaptada a las condiciones individuales de cada caballo, sino porque también resulta necesario para el cálculo de dosis medicamentosas, detectar problemas en estadios iniciales…
  • En cuanto al trabajo que realiza, es decir, su nivel de ejercicio (suave, medio, fuerte). No es lo mismo un caballo estabulado que otro que realiza competición, por poner dos ejemplos extremos; el primero tendrá unos requerimientos energéticos distintos al segundo.
  • Finalmente, conocer la condición corporal del caballo según su sexo (semental, yegua o castrado), edad (0-4 años, adulto o viejo), estado fisiológico (salud, enfermedad, gestante, lactante). Para determinar la condición corporal existen diferentes métodos objetivos como el BCS (Body Condition Score) o el CNS (Cresty Neck Score). Ambos están basados en la inspección visual y palpación de determinadas zonas corporales del caballo, para la posterior comparación del resultado con una escala prefijada, que sirve para determinar si el caballo está por debajo, por encima o en su peso óptimo. Tanto el BCS como el CNS han demostrado científicamente ser unas herramientas útiles para determinar el % de grasa corporal, así como establecer una relación científica con determinadas patologías. Por lo tanto, tal y como ocurría con el peso, estos índices son una herramienta válida para evitar subjetividades relacionadas con el peso, prevenir la aparición de problemas asociados y en definitiva, anticiparse a las circunstancias.

Una vez conocemos estos datos deberemos determinar qué cantidad aproximada de agua toma al día y qué cantidad de forraje debería ingerir creando una dieta que cumpla con los requerimientos de la NRC (National Research Council). Esta organización americana, creada el 1916 actualmente realiza estudios científicos en muchos campos como en la ingeniería, la medicina, la agricultura…y también establece las recomendaciones nutricionales para los caballos.

Cuando los servicios de un nutricionista equino son requeridos lo primero que consideramos son todas estas variables realizando un análisis del forraje (heno) y agua (si es necesario) que ingiere el caballo. Todo el mundo quiere asegurarse de que su caballo esté bien alimentado satisfaciendo sus necesidades nutricionales, sin embargo, para hacer esto, es importante tener en cuenta toda la dieta (piensos y forraje). Los fabricantes de piensos generalmente no ofrecen alimentos balanceados, pero si la mayor parte de la dieta, es decir, el pasto o el heno están desequilibrados, entonces estos alimentos o suplementos en bolsas no corregirán ningún desequilibrio.

Si el caballo/potro está obeso, come poco/mal, padece apatía, pérdida de rendimiento deportivo o masa muscular, alteraciones de la capa, la yegua esta preñada o sufre alguna patología asociada ya sea del pie (laminitis…), metabólica (resistencia a la insulina, cushing…) o una lesión musculoesquelética local, contemplamos al individuo como un todo integral colaborando, si se requiere, con diferentes profesionales del ámbito equino (podología, osteopatía, acupuntura, veterinaria…) para apoyarlo en el proceso de recuperación de su salud. Confeccionamos una estrategia, dieta y pautas nutricionales bajo seguimiento y visitas regulares que redundan tanto en la tranquilidad del propietario y como en el bienestar del caballo.

Bárbara García es nutricionista equina y acupuntora. Ha cursado NRCPlus respaldado por la USDF University (United States Dressage Federation) y Master en Medicina tradicional China y Acupuntura acreditado por la Universidad de Barcelona. En permanente formación actualmente imparte charlas y clinics.

 

Organizar una visita con Bárbara García

Si deseas profundizar en la nutrición equina. Confeccionar una dieta para tu caballo, acorde a sus necesidades, ponte en contacto a través de este enlace.

Volver arriba