Saltear al contenido principal
IMR En El Pie Equino: Pasado, Presente Y Futuro

IMR en el pie equino: Pasado, Presente y futuro

Jan-Hein Swagemakers1, Christoph Vente1 and Mahmoud Mageed2*

1Tierkliniken Lusche GmbH, 49456 D-Bakum, Germany

2Dept. of Surgery and Anethesia, Faculty of Veterinary Medicine, University of Khartoum, Sudan

Received Date: June 13, 2016, Accepted Date: July 28, 2016, Published Date: August 08, 2016.

*Corresponding author: Dr. Mahmoud Mageed, El-Kareb street, PO Box 32, 13314 Khartoum north, Sudan. E-mail: mahmoud.mageed@hotmail.com

Desde su introducción a finales de los años 70,  la Imagen por Resonancia Magnética  (IMR) se ha convertido en la modalidad de diagnóstico por elección para la mayoría de desórdenes musculo esqueléticos en la medicina humana. El IMR es una herramienta de diagnóstico no invasivo que provee un contraste excelente del tejido blando y una representación de la médula ósea, ligamentos, tendones y cartílagos sin el uso de radiación ionizante(3). En la medicina veterinaria, el uso de IMR fue inicialmente restringido a animales pequeños debido a su diseño magnético (4). En 1987, Park et al., por primer vez describió un menudillo equino con IMR, usando especímenes muertos. A principios de 1990 el uso del IMR en los caballos estaba limitado a estudios sobre cadáveres (5,6). El primer uso del IMR sobre caballos vivos se llevó a cabo en Washington State University College of Veterinary Medicine en 1997 usando un escáner de IMR de” alta intensidad de campo”, el cual tiene una forma tubular. Con esta tecnología fue necesario llevar a cabo el diagnóstico con IMR bajo anestesia general (7). En el 2000, un escáner de IMR  1.5T se instaló en Animal Health Trust in New Market, UK, escaneando tanto caballos como otros animales (8). Desde finales de 1990 ha habido un incremento exponencial en el uso clínico del IMR de alta intensidad de campo en ortopedia equina. Sin embargo, debido al riesgo de la anestesia general  (1% de mortalidad) y las complicaciones secundarias, estas consideraciones resultan cruciales para el diagnóstico con MRI (9). Como resultado, esto condujo a los expertos en IMR a adaptar la bobina magnética abierta usada en la medicina humana, a caballos erguidos y sedados. En el 2000, Hallmaq desarrolló un escáner de IMR con bobina magnética abierta, con imanes permanentes en forma de U y una fuerza de campo de 0.27 Tesla, inicialmente instalado en Bell Equine Veterinary Clinic, UK en el 2002 (8).

Figura 1: El número de pies equinos escaneados con IMR entre el 2004 and 2014.

Desde la introducción del escáner de IMR con bobina magnética abierta como modalidad de diagnóstico, los ortopedas y veterinarios equinos se han adaptado rápido a esta tecnología. Se convirtió en un método rutinario de  diagnóstico ya que el IMR provee una visión adicional de las alteraciones asociadas a la cojera en comparación con otras modalidades de diagnóstico como la radiografía o el ultrasonido. El ultrasonido del pie puede proveer información diagnóstica útil pero no ha tenido mucha aceptación (8). En el 2013, más de 71 escáneres Hallmaq fueron instalados alrededor de todo el mundo y 40.000 caballos examinados aproximadamente. Comparativamente, el número de caballos examinados durante los últimos 15 años ha aumentado alrededor de 19 veces en 2014, comparado con el 2004 (figura 1; www.hallmaq.net). Durante este periodo la mayoría de los escáneres IMR equinos Hallmaq (80%) fueron del miembro distal y pie (Figura 2; www.hallmaq.net).

Figura 2: El total de exploraciones con IMR en equinos incluyendo pie y otra región. La resonancia magnética del pie representa aproximadamente el 80% de las exploraciones totales en 2014 (véase la figura 1).

Esto no es sorprendente dado el diseño de los imanes y el hecho de que el dolor del pie representa la mayor causa de cojera en caballos. Las regiones del menudillo y la caña son más propensas a los artefactos de movimiento, lo que a su vez degrada la calidad de la imagen. En el 2004, se desarrolló el software de corrección de movimiento para la resonancia magnética del pie equino. Dos años más tarde, Hallmarq lanzó una nueva actualización (escáner de pie Eq2), que incluía la técnica de corrección de movimiento. Creemos que esta técnica aceleró el uso de la IRM como herramienta de diagnóstico en ortopedia equina de muchas maneras. En primer lugar, la calidad de imagen de las articulaciones metacarpofalángicas e interfalángicas proximales fue significativamente mejorada y por lo tanto avanzó la capacidad de diagnóstico. En segundo lugar, al minimizar los artefactos de movimiento y la necesidad de repetir la adquisición de imágenes se redujo, por lo tanto, el tiempo de examen significativamente. La resonancia magnética tuvo un efecto positivo en nuestra comprensión de la cojera que se origina en la extremidad distal. El alto número de resonancias magnéticas del pie resultó en una mayor caracterización de las lesiones/patologías del pie y en la identificación de nuevas condiciones. Por ejemplo, las lesiones del tendón Digital Flexor Profundo (DDF) están ahora bien establecidas y reconocidas como una de las causas más importantes de la cojera relacionada con el pie; que anteriormente se consideraba síndrome navicular. En el 59% de los caballos con claudicación relacionada con el pie, sometidos a una IRM y en el 73% de los caballos con lesiones del tendón DDF y del hueso navicular, se observa una tendinitis de los flexores profundos. Además, el tipo de lesión del tendón DDF se puede determinar con precisión, lo que a su vez permite establecer con mayor precisión el pronóstico del paciente. El diagnóstico preciso ha mejorado significativamente la selección de los enfoques terapéuticos que a su vez ha dado lugar a una reducción de las cirugías de neurectomía.

Recientemente se ha informado que los caballos con lesiones centrales o lineales del tendón DDF no deben someterse a neurectomía palmar o plantar digital, ya que experimentan cojera residual o recurrencia temprana de cojera después de la cirugía. La resonancia magnética se puede utilizar para identificar caballos con tales lesiones del tendón DDF [11]. Muchas otras lesiones han sido diagnosticadas diferencialmente con IRM, incluyendo lesión de la médula ósea “lesión edematosa o contusión ósea” causada por sobrecarga estresante repetida, que conduce a cambios en el hueso trabecular combinado con acumulación de líquido debido a la actividad de los osteoclastos. Desde entonces se ha desarrollado un tratamiento basado en la reducción de la actividad de los osteoclastos usando bifosfonatos tales como “clodronato disódico-Ospho 2” que se considera el fármaco de elección para el tratamiento de la lesión similar al edema en el hueso navicular.
Paralelamente la IRM se puede utilizar como herramienta de monitoreo para evaluar el proceso de curación y ayudar en la decisión de adaptar el programa de capacitación, lo que podría resultar en una reducción de la recurrencia de la lesión.

La introducción de la IRM como una herramienta terapéutica se probó en la medicina humana después de que pacientes con dolor en las articulaciones informaran mejoría tras frecuentes exámenes de resonancia magnética [12]. Se concluyó que el procedimiento de IRM estaba causando este efecto positivo [12]. Durante varios años se desarrolló un sistema de IRM terapéutico, con el mismo principio físico que las unidades de IMR, pero con campos electromagnéticos mucho más débiles y frecuencias de radio como la tecnología de MRI original. Por lo tanto, la terapia de resonancia magnética se deriva del IRM. El equipo de terapia de MBST3, que es uno de los equipos más populares de resonancia magnética terapéutica en ortopedia humana y equina, utiliza intensidades de campo de 0,4 a 2,35 mT para 17 a 100 kHz en la frecuencia de resonancia magnética [12].

Un estudio en seres humanos parece prometedor. En un ensayo clínico, los pacientes con osteoartritis en diferentes articulaciones que fueron tratados con terapia de resonancia magnética mostraron mejoría general que oscilaba entre más del 60% hasta el 80%; reducción del dolor hasta aproximadamente el 50% de la puntuación inicial y disminución constante de la intensidad del dolor y frecuencia en diferentes condiciones después de sólo un ciclo MBST de cinco o nueve días. Se observó mejoría máxima a partir de las ocho semanas hasta seis meses después de la terapia y se informó que duraban hasta un año [12].

En conclusión, la IRM permite el diagnóstico de una variedad de lesiones que involucran diferentes estructuras dentro del pie equino que no pueden ser diagnosticadas usando otros medios, mejorando así nuestro conocimiento de las causas del dolor en los pies. Por otra parte, la IRM se utiliza a menudo para la cojera originaria en el  miembro superior, como el carpo y tarso. Direcciones:

  1. Hallmarq Veterinary Imaging Ltd, Surrey, United Kingdom
  2. Dechra Veterinary Products Ltd, Shrewsbury, United Kingdom.
  3. MedTec Medizintechnik GmbH, Wetzlar, Germany.

Referencias

  1. Rothschild PA, Crooks LE, Margulis AR. Direction of MR imaging. Invest Radiol. 1990;25(3):275-81.
  2. Peterfy CG, Linares R, Steinbach LS. Recent advances in magnetic resonance imaging of the musculoskeletal system. Radiol Clin North Am. 1994;32(2):291-311.
  3. Reicher MA, Rauschning W, Gold RH, Bassett LW, Lufkin RB, Glen W Jr.High-resolution magnetic resonance imaging of the knee joint: normal anatomy. AJR Am J Roentgenol. 1985;145(5):895-902.
  4. van Bree H, Degryse H, Van Ryssen B, Ramon F, Desmidt M. Pathologic correlations with magnetic resonance images of osteochondrosis lesions in canine shoulders. J Am Vet Med Assoc. 1993;202(7):1099-105.
  5. Crass JR, Genovese RL, Render JA, Bellon EM. Magnetic resonance, ultrasound and histopathologic correlation of acute and healing equine tendon injuries. Vet Radiol Ultrasound. 1992;33(4):206-16.
  6. Denoix J.M, Crevier N, Roger B, Lebas J.F. Magnetic resonance imaging of the equine foot. Vet. Radiol. Ultrasound. 1993; 34(6): 405-11.
  7. RK. Schneider, PR. Gavin, RL. Tucker. What MRI is teaching us about navicular disease. American Association of Equine Practitioners. 2003.
  8. Bladon B. Magnetic resonance imaging and foot lameness. Problem solved? Or do we know we know less now that we know more? Equine Vet J. 2014;46(3):264-66.
  9. Johnston GM, Taylor PM, Holmes MA, Wood JL. Confidential enquiry of perioperative equine fatalities (CEPEF‐1): preliminary results. Equine Vet J. 1995;27(3):193-200.
  10. Dyson SJ, Murray R, Schramme MC. Lameness associated with foot pain: results of magnetic resonance imaging in 199 horses (January 2001‐December 2003) and response to treatment. Equine Vet J. 2005;37(2):113-21.
  11. Gutierrez-Nibeyro SD, Werpy NM, White NA, Mitchell MA, Edwards RB, Mitchell RD, et al. Outcome of palmar/plantar digital neurectomy in horses with foot pain evaluated with magnetic resonance imaging: 50 cases (2005–2011). Equine Vet J. 2015;47(2):160-4. doi: 10.1111/ evj.12262.
  12. Krpan D. MBST-Nuclear magnetic resonance therapy the new possibility of osteoarthritis and osteoporosis treatment. Balneoclimatologia. 2011;35(3):61-66.

*Corresponding author: Dr. Mahmoud Mageed, El-Kareb street, PO Box 32, 13314 Khartoum north, Sudan. E-mail: mahmoud.mageed@hotmail.com

Received Date: June 13, 2016, Accepted Date: July 28, 2016, Published Date: August 08, 2016.

Copyright: © 2016 Swagemakers JH, et al. This is an open access article distributed under the Creative Commons Attribution License, which permits

unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original work is properly cited.

Citation: Swagemakers JH, Vente C, Mageed M (2016) Equine Foot MRI: Past, Present and Future. J Vet Res Ani Husb 1(1): 104.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba